lunes, 16 de febrero de 2015

Sueño de una noche de verano

Madurar. Madurar es saber, es lograr ver que la vida es eso, el cielo azul, y la noche acantilada de estrellas mientras te tomás esa cerveza fría. Helada. Mientras estás ahí. Con otra mente. Otras. La vida es eso, esa noche de verano mientras nos metimos en el cándido camino de las estrellas y su poder sobre el campo que nos arropaba.

Madurar es saberlo, saber que ese cielo azul que nos cubría mientras saboreábamos esa cerveza fría es eterno. La eternidad de esa noche de verano.

En ese instante, en ese sabroso instante somos el placer de los dioses, su sueño de una noche de verano. Somos el festejo de la vida. Somos la vida. La cerveza. El cielo estrellado. El campo húmedo. Tu pecho. Vida.

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