lunes, 15 de octubre de 2018

Mi disfraz es mi amargura

¿Cuando me volví un muñeco ponzoñoso? ¿narcisista? ¿Cuando terminaré de cosechar mas tormentas para sembrar mi locura, y saberme perdido donde ya nadie me busca?

¿Donde estarán los otros, que dijeron que no volvían, y mi rigor estrecho dejo que se los llevara la brisa?
¿Donde estará el punto exacto donde dejo de ser quien soy para convertirme en mi propio juez? ¿Cuando me impongo ante los demás y cuando me escondo de mis espejos?

Nace el frío en la caverna mas triste de este condado, y lanzo un dado al cielo para que decida en donde arrojar todo mi desenfreno.
Me quito el alma y los saberes, y emprendo una odisea solo (y apenas) en mi nombre para no volver jamas a quien pretendía ser.
No me hallo mas en mi propias leyes, y me limito a no ser mas mi compañero, si no mi cómplice. Y me arrodillo ante la culpa todas las noches, buscando un vestigio de compasión ajena.

Ya no me busquen los que creían conocerme, ya no encuentren lo que perdieron aquí. No soy mas que un fino desliz de una colisión de átomos, de un indicio de naturaleza viva, en un destino matinal de amargura.

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