jueves, 13 de septiembre de 2018

Objeciones Contra La Cordura Vol. I

El efecto mariposa llega a todos los rincones de esta casa.
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Hoy preparé la cena. Ravioles de verdura con salsa muy condimentada. Ya van a ser las 23 hrs. Miro el techo, y luego observo detenidamente mi habitación en busca de algún indicio pasado, de alguna mueca de alguna que fui antes de ayer.
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No me preocupo demasiado cuando llega la noche y me doy cuenta que estuve todo el día hablando sola, y que si no podía ser peor, había encontrado compañía en mi computadora para despilfarrar el poco almacenamiento que me queda en la mente.
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Es como un mantra frente al miedo. Me quedo inmensa e intocable en una fracción tan frágil y determinada del tiempo a ser incesante. A ser fuerte.
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No hay duda. Estoy realizada para hoy para mañana. Si el pasado quiere revancha, solo despliego mi memoria. No puedo ser de nadie más que el tiempo. Es inmutable esta entrega a mi advenimiento.
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Soy mis manos palpando el arbol del fondo de mi casa cuando tenía 10 años, en esa longitud de mi percepción que evacua incertidumbres, y se evapora en un soplo de existir.

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